ANALFABETO POLITICO

"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales."



Bertolt Brecha


lunes, octubre 11, 2010

Solidaridad con Marcelo Rivera desde Europa-Galicia

Desde la organización estudiantil de la izquierda independentista galega AGIR venimos siguiendo con atención el desarrollo de vuestra lucha a favor de la autonomía universitaria y por la gratuidad de la educación, contra los planes neoliberales del Banco Mundial, el FMI y del propio gobierno ecuatoriano de Rafael Correa.

Vuestra entrega y vuestro coraje son un ejemplo para nosotr@s, especialmente cuando estáis aliados firmemente con el pueblo trabajador en lucha por la liberación nacional y el socialismo (familiares palabras de nuestra lucha, estudiantes de un pueblo oprimido por el estado imperialista español).

Qué decir por tanto de la cruel e injusta estadía en prisión de vuestro presidente Marcelo Rivera, reprimido y encarcelado por defender y luchar coherentemente.

Desde la Galiza rebelde y combativa manifestamos, como no puede ser de otra forma, nuestra solidaridad con Marcelo Rivera y con la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador.

AGIR ofrece nuestro apoyo para ayudaros en la difusión de vuestras reivindicaciones y del injusto encarcelamiento del compañero Marcelo Rivera.

Desde la misma lucha contra la elitización y la privatización de la universidad:

Libertad para Marcelo Rivera!

Adelante la FEUE!

Viva la solidaridad internacionalista!



Direcçom Nacional de AGIR
Galiza, 24 de septiembre de 2010

Siembra vientos y cosecha tempestades

Tal vez este viejo y conocido refrán resuma lo ocurrido el día jueves 30 de septiembre, en los comandos policiales y militares a nivel nacional. La tropa de la Policía y las Fuerzas Armadas se manifestaron en todo el país para rechazar la aprobación de la Ley de Servicio Público con el veto puesto por el Presidente de la República que les resta un sinnúmero de derechos, a los que accedían al igual que todos los trabajadores públicos y privados que son afectados por esta ley. No es el primer caso, existen varias leyes aprobadas por la Asamblea Nacional que eliminan derechos democráticos en las universidades, a los maestros y a otros importantes sectores de la sociedad. Por ese motivo la inconformidad social crece de forma sostenida, y aumenta también la desconfianza en los mecanismos legales, en el diálogo, pues, la prepotencia del Presidente Correa barre con todos ellos y se impone leyes que eliminan derechos, se enjuicia, se persigue y se encarcela a quienes manifiestan algún criterio contrario a las políticas gubernamentales.

El tan mentado “diálogo y consenso” al cual recurren permanentemente los funcionarios del régimen se ha convertido en un señuelo con el que engañan de forma descarada a todos los sectores.

Diálogo de sordos es la característica del quehacer político de la Asamblea Nacional y del gobierno, que existiendo a un lado las innumerables propuestas presentadas por las organizaciones para la elaboración de las leyes, han impuesto por la fuerza del veto los criterios del ejecutivo

Por esta razón, varios sectores han hecho uso del derecho a la resistencia consagrado en la actual Constitución para hacer escuchar su voz.

Lo que se vendrá los próximos días será la intensificación de la lucha social y popular, por lo que se hace necesario avanzar en la consolidación de la unidad de todos los sectores para recuperar los derechos que han sido arrebatados en las leyes de educación superior y servicio público.

Con mucha seguridad el gobierno va a utilizar la manifestación de la tropa de la Policía y las Fuerzas Armadas –que son parte del pueblo- para arremeter contra todo y contra todos los que discrepan contra el régimen.

Bajo el calificativo de “golpistas” van a profundizar la línea de persecución para lo cual la movilización es clave en la defensa de los derechos de la juventud y el pueblo.

CORREA SE ESCRIBE CON SANGRE

Los acontecimientos ocurridos el dia 30 de septiembre nos dejaron claro sobre la incapacidad que demuestra el señor presidente como estadista, pues su conducta que por cierto es reiterativa en la falta de tolerancia ante criterios que van en contra de sus posturas, hizo que, lo que parecía un simple y pacifico rechazo a una ley que afectaba a un organismo del estado como la policía nacional, el presidente lo convirtiera en una desafío a la capacidad de acción que podría presentar la fuerza publica, no es concebible que presentaciones con discursos provocadores y desafiantes sean realizados por el que se supone ser la máxima autoridad de un estado, la falta de conciliación o de acuerdos ya es característico de parte del gobierno pero por esta vez la situación se le fue de las manos y pasó de ser la autoridad suprema a un peleón de barrio, consideramos que la postura correcta de un mandatario debería ser de consensuar cuando las opiniones sean divergentes mas no confrontadoras, lo que ocurrió tras el discurso del presidente no fue otra cosa que la mecha que encendió el fuego, ahora correa inculpa al primero que se le viene a la mente cuando realmente él es el principal culpable de las lamentables consecuencias con vidas humanas de ecuatorianos caídos que pudo haberse evitado si el señor Correa actúa mas sensatamente con criterio político pues por sus errores la sociedad civil se ha teñido de sangre, la falta de socializar las diferentes leyes que afectan a varios sectores y luego por su actitud pendenciera ante una multitud enardecida que al pensar equivocadamente o no de que sus derechos estaban siendo conculcados, provocó que la calles de la capital sean testigos de un escenario típico de una película hollywoodense con balas y bombas por doquier dando como resultado que compatriotas caigan enfrentados de un lado y otro por la incapacidad producto de su inmadurez política de un jefe de estado cuya obcecada actitud ha pintado de sangre esto tres años de nefasta administración correista

Tran-seunte

sábado, octubre 09, 2010

La revolución es un canto a la vida

Por: Carlos Sánchez

Ayer 8 de octubre fue un día agitado, después de los acontecimientos cuando nos quieren hacer creer que existió un “golpe de estado” y que alguien no se quien quiso ”asesinar” a un presidente; mientras que los trabajadores y los pueblos pobres necesitábamos saber que está pasando en el país y cuál es la actitud que debíamos tomar frente a los acontecimientos, las noticias que llegan desgraciadamente como sucede casi siempre, eran del gobierno y en este caso con mucho pesar reconocíamos que el gobierno de AP con demostraciones claras de una entrega total a la derecha y a los designios de los ricos de este país, los que nuevamente habían traicionado los anhelos de cambio que tenemos los trabajadores y los pueblos pobres, eran los detentadores del poder.

Después de haber escuchado una parte de la trillada sabatina presidencial en la cual con desfachatez y con ninguna sangre en la cara el mandatario de este país quiere reivindicar el nombre del “comandante che Guevara” para su causa. Que indignación! cuando este gobierno que criminaliza la lucha social, encarcela a los luchadores populares y lo más cercano que este gobierno está con los ideales de “el che” es cantar de forma desacompasada las canciones que rememoran su nombre. Me decidí a no dejar mi voz callada.

Quisiera hacerle acuerdo al señor Presidente y a sus revolucionarios de cafetín que el 8 de octubre es el día del guerrillero heroico y si tanto son seguidores de sus ideales lo menos que hubieran hecho es recordarlo, porque el que murió peleando vive en cada compañero, porque el “che” murió por sus ideales con el puño en alto y una arma en sus manos, porque señores de Alianza País y sus acólitos los empleados y vasallos que salieron a defender la democracia por un supuesto golpe de estado, (de paso también defendemos este pedazo de democracia) para ser revolucionario no solo hay que declararlo, ni solo cantar, sino por sobre todo es tener una práctica social, una actitud, un compromiso por el cambio y su llamada “revolución ciudadana” ni de cerca es un proceso revolucionario.

La revolución no se la declara, se la va organizando, paso a paso, y son las masas los trabajadores y los pueblos las que organizamos la revolución y vamos construyendo esos procesos, no son cuatro lumbreras que en sus noches de bohemia, al salir de estudiar en el extranjero descubren a Marx leen a Lenin odian a Stalin y cantando las canciones protesta, los que deciden el proceso revolucionario, porque señores de AP, la revolución, es un proceso radical, para cambiar las estructuras, para que los medios de producción que hoy están en pocas manos sean de propiedad colectiva, estén en manos de los trabajadores y los pueblos, y que no sirvan para enriquecer a unos pocos mientras la mayoría nos vamos muriendo de hambre y ustedes y su llamada “revolución ciudadana”, ni por idea siquiera han planteado estos cambios, es decir ni en sueños de perros se acercan a ser un proceso revolucionario.

Eso sí creo estoy de acuerdo con usted señor Presidente que el “che” al es cucharles cantar las canciones protesta, se levantaría de su tumba indignado para decirles señores del gobierno de AP, revisionistas, reformistas, desarrollistas; la revolución es cambio y ese cambio es violento, es cambio de las estructuras del estado, con las armas en la mano, con el puño levantado y no como ustedes pregonan la revolución con reformas para no cambiar nada, porque estoy más que seguro que el “che” les diría que al pueblo le queda un camino para luchar contra los gobiernos derechistas corruptos como el de AP, el camino es la vía de la revolución armada, para que de una vez por todas los trabajadores y los pueblos pobres nos tomemos el poder político del estado y desde el poder dar los cambios necesarios para satisfacer las necesidades de la gran mayoría que desgraciadamente en este gobierno somos los más relegados.

Bien lo dijo señor Presidente el “che “ se revolvería en su tumba si les escuchara y les viera a ustedes llamar revolución al proceso entreguista, reformista, desarrollista que ustedes la llaman “revolución ciudadana”, no, señores de AP y sus acólitos, la revolución no se hace criminalizando la lucha social, reprimiendo al pueblo, persiguiendo a los luchadores populares y encarcelándolos como a Marcelo Rivera, que está preso más de diez meses por el único delito de alzar su voz de protesta, del cual exigimos su inmediata libertad por ser un preso político un preso de conciencia. No la revolución No es eso y para los trabajadores eso está bien claro lo que ustedes hacen señores de AP, puede llamarse como sea, menos revolución social.

Señor Presidente somos la generación que nació con la revolución del pueblo de Cuba y que hoy orgullosos recordamos la vida del “che”, no solo cantamos sus canciones, muchos seguimos su ejemplo, practicamos sus enseñanzas, por ello gritamos al mundo, de pie, con el puño levantado “por nuestros muertos caídos en combate ni un minuto de silencio toda una vida de combate”.

Por ello el 8 de octubre señor presidente recordamos con orgullo a los que nos antecedieron en la lucha Marx, Engels, Lenin, Stalin, a nuestros héroes, los del pueblo, Daquilema, Rumiñahui, Dolores Cacuango, Milton Reyes, Rosita Paredes, Jorge Tinoco, David Guevara, Jaime Hurtado, Fredy Arias, hombres y mujeres, que entregaron y ofrendaron su vida por la causa más noble que tiene el ser humano, la revolución social, en el camino de la construcción de la Patria Nueva, la Patria Socialista, la Patria de los Trabajadores.

Finalmente para aquellos que creen en el proceso revolucionario bien vale recordar una parte del poema de Bertolt Brecht






Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay otros que luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay quienes luchan toda la vida, esos son imprescindibles.”




viernes, octubre 08, 2010

Algunas ideas sobre el golpe que nunca fué

Algunas ideas sobre el golpe que nunca fué

Edgar Isch L.


Hay mucho que hablar sobre los acontecimientos de este 30 de septiembre, pero el análisis político debe responder a los hechos y no a afanes de aprovecharlos para justificar posicionamientos e intereses de distintos sectores. La verdad, al final, es revolucionaria porque permite conocer la verdad y actuar adecuadamente para transformarla. El engaño, en última instancia, se desenmascara porque, como diría Lenin, “la realidad es necia”. Ni unos ni otros de los que pretenden aprovechar estos hechos de manera parcial y tergiversada, podrán obtener más que beneficios temporales, pues la realidad del país no se cambia ni con palabras ni con manipulaciones de la información y la verdad.

Empecemos entonces recordando que un golpe de Estado, de los que hemos vivido muchos en América Latina o de los golpes “blandos o institucionales” ahora practicados por el imperialismo, requiere de ciertas condiciones. Lo fundamental, sin duda, es que alguien declare derrocado al gobierno vigente y anuncie quién asume la dirección del país en su reemplazo. En lo ocurrido del treinta de septiembre en Ecuador, esto no sucedió en ningún momento. ¿Cómo puede haber golpe de Estado, si nadie plantea el cambio de gobierno?

Veamos algunos detalles:

• Los policías insubordinados ni siquiera presentaron un representante o liderazgo unificado. Antes de la suspensión de los medios de comunicación para tener una cadena nacional de información controlada por el gobierno de Correa, se buscaba voceros y estos no existían, solo policías que daban su opinión personal, en desorden, sin que se visibilice un discurso unificado más alá de la demanda de sus condecoraciones y bonos.

• Cuando se presentó un supuesto vocero, lo que él hizo fue plantear un pliego de peticiones y pedir que se suspenda la medida de paralización. Eso, por supuesto no corresponde a un golpe de Estado, sino a una acción huelguística. Sí, una huelga de policías, algo que tal vez solo se dio en un escándalo conocido como el de las “muñecas de trapo”1, pocos años después de la dictadura. Lo que pasa es que en el Ecuador a los policías no se les reconoce el derecho ciudadano a la libre organización y, por tanto, no tienen un sindicato que recoja y exprese sus inquietudes, lo que al menos hubiese unificado su representación.

• El propio Presidente de la República señala que se reunió con tres grupos distintos de policías mientras estaba en el Hospital. No con una cabeza, no con un negociador, sino con tres grupos deseosos de hablar del punto central que provocó el levantamiento. Tras uno de ellos, el sargento Marco García informa los avances sin poner nunca en duda la autoridad del Presidente.2

• La falta de unidad en la acción es otro hecho evidente. Si se recuerda de declaraciones de policías en Guayaquil y otras ciudades, ellos señalan que lo hicieron porque en el principal cuartel de Quito lo habían hecho. No hay ninguna que hable de una coordinación o planificación.

• Mucho más estas características se muestran para el grupo de militares que se tomó la pista del aeropuerto de Quito (y no sus áreas de control y comunicaciones), quienes ni siquiera quisieron hablar con la prensa.

• Más allá del tema inmediato de interés, los insubordinados no hicieron ninguna declaración contra el gobierno, ninguna propuesta de cambios políticos y no buscaron temas que les permitan unificar sus demandas con otros sectores sociales. Los golpistas suelen presentarse como los salvadores del conjunto de la sociedad, pero eso tampoco pasó aquí.

• Desde el punto de vista simbólico, en un golpe de Estado es obligatorio tomar como el Palacio de Gobierno, para ratificar y demostrar el cambio de poder. Aquí ni siquiera hubo un intento de hacerlo.

• De igual manera, es obligatorio tomar el control de los medios de comunicación para informar las órdenes de los golpistas. De esto tampoco hubo el más mínimo intento.

• Ni existió la pretensión de anunciar al mundo el cambio de gobierno y buscar aliados internacionales, otra necesidad de cualquier golpe de Estado.

¿Será que las fuerzas de seguridad involucradas olvidaron que un golpe de Estado se planifica? ¿Será que no nombraron a los responsables de tareas básicas como la vocería? O ¿será simplemente que no hubo golpe de Estado y que lo que sí hubo un levantamiento policial cuyas causas y consecuencias deben ser analizadas con seriedad?

Esto explica el desacuerdo del comandante de la Policía, de las Fuerzas Armadas y de muchos sectores del país, especialmente las más nítidas representaciones populares en el Ecuador (el Frente Popular3 y la CONAIE4) de calificar a los acontecimientos como un golpe de Estado. Ello no niega que, a río revuelto, hubo gente de Sociedad Patriótica, el Partido de Lucio Gutiérrez, tratando de aprovechar el momento, pero no hay nada visible ni parcial que indique que dirigieron los acontecimientos y la actuación policial.

Igual ejercicio podemos hacer con la retención del presidente en el Hospital de la Policía. Llegó allí por decisión propia y de su seguridad, la que nunca le abandonó ni fue desarmada; tuvo contacto telefónico y personal sin ningún control; no hubo solicitud de “rescate” ni nada parecido; allí nunca le pidieron la renuncia a su cargo; los policías no usaron nunca la palabra “secuestro”. Ciertamente, no podía salir del edificio, estaba retenido en su interior, algo grave para la máxima autoridad del país y para la línea de mando, pero nada extraordinario en momentos de una protesta de esta naturaleza (los policías levantados tampoco señalaron que no lo dejarían salir del hospital o al menos no hubo una expresión de esa naturaleza que fuera recogida por la prensa). Situaciones de este tipo se han dado en las protestas populares frente a los órganos legislativos, ministros u otras autoridades del continente y, por momentos, por las protestas internacionales contra el G20, la OMC o el Banco Mundial, sin que ello sea calificado de secuestro. El uso de este calificativo tiene más que ver con el afán de sanciones y con la manera en la que en el Ecuador se judicializa la protesta social.

La judialización y criminalización de la protesta son una práctica del gobierno de Correa en los últimos tiempos, en los que se profundiza la derechización del régimen. “La criminalización de la protesta social no es otra cosa que el uso de las leyes, la aplicación del Código Penal para perseguir todas las modalidades de resistencia legítima como el activismo y la protesta social; esta aplicación de la ley ante un acto de resistencia ha sido tomada como un medio para debilitar una acción social y pretende limitar los actos de protesta que se desarrollan en el ejercicio del derecho a la libertad de asociación, expresión y manifestación pacífica. La criminalización de la protesta está siendo usada con una clara intención política de desarticular, desmovilizar, amedrentar y desacreditar a las organizaciones y movimientos sociales.

Consideramos que es abusivo calificar acciones legítimas en el marco de la protesta social, como delitos de sabotaje, terrorismo o contra la seguridad interior del Estado, delitos tipificados en los artículos del 115 hasta el 166 del Código Penal.”5

De hecho, se estima en una centena el número de dirigentes populares (y de izquierda), hoy enjuiciados por cargos tan graves y solo por ejercer el derecho a la resistencia recogido en la Constitución. Entre los perseguidos están los presidentes de la CONAIE y Ecuarrunari, las mayores organizaciones indígenas del país; la presidenta de la Unión Nacional de Educadores (UNE); múltiples dirigentes campesinos que defienden su agua ante las transnacionales mineras; estudiantes universitarios que defienden la autonomía universitaria. Y, el caso más grave, el presidente nacional de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador, detenido ya por casi 10 meses bajo cargos de terrorismo y en un proceso que claramente lo ubica como preso de conciencia.

Ninguno de estos luchadores judicializados ni sus organizaciones pueden ser identificados como de derecha o pro-imperialistas. Ninguno cometió más delito que ejercer el derecho a la resistencia, recogido en el artículo 98 de la Constitución. Se oponen a leyes de continuidad neoliberal, a la falta de diálogo para su aprobación, a la imposición de los puntos de vista presidenciales.

Estos y muchos otros hechos hacen que cualquier comparación con Venezuela o Bolivia sean equivocadas y no permitan un debate fructífero. Ni Chávez ni Evo han dicho que ellos no son antiimperialistas ni anticapitalistas, como sí lo dijo Correa ante Hilary Clinton en su visita al Ecuador; ni presentan los devaneos del gobernante ecuatoriano cada vez más alejado de sus electores y de las organizaciones populares. Por el contrario, su acercamiento a la derecha lo simboliza incluso en el pedido de amnistía a Alberto Dahik, ex vicepresidente impulsor de las mayores contrareformas neoliberales y enjuiciado por peculado y otros delitos comunes.

El levantamiento policial por supuesto puso en cuestión la vigencia de la democracia en el país. Pero también lo ha hecho meses atrás la existencia de una Asamblea Nacional sin determinación propia para legislar, con una mayoría que silencia sus opiniones y solo recoge las determinaciones del Presidente de la República. Precisamente la acción policial se presenta como resultado de un veto presidencial al que se allana la mayoría gobiernista de la Asamblea, rompiendo al igual que en otras leyes cualquier acuerdo o resultados de consulta a los sectores involucrados.

Las organizaciones populares y la izquierda no plantearon nada que las ligue con la derecha que, hay que decirlo, también estaban asustadas del “mal ejemplo” que daba la Policía y el “precedente” intolerable porque deben ser “obedientes y no deliberantes”. Lo que expresaron es el hecho que esta acción se sumaba a las de otros sectores populares, los empleados públicos y las centrales sindicales, contra la conculcación de sus derechos. La tropa policial es también un sector laboral afectado por la situación del país, a pesar de mejoras que efectivamente a tenido en este gobierno. Por no consultarles, se generó un conflicto en torno a “prevendas” que son simbólicas, pues se trata de sus medallas acompañadas de un aporte económico que, según se difundió, suele ser por ejemplo de 1.200 dólares por una vez a los 15 años de servicio.

Los acontecimientos llaman a reconsiderar que la democracia y la soberanía residen en el pueblo y no en el gobierno. La continuidad del giro a la derecha y la prepotencia gubernamental desconocen el papel del pueblo y se distancian de él. El gobierno debe reflexionar incluso considerando que por esta razón no hubo acciones populares de respaldo más que en pocas ciudades y con un número de participantes que debe llevarle a preguntarse. En Quito, el centro de toda acción de respaldo, las estimaciones varían entre 500 y 5 mil personas alrededor del Hospital en el cual estaña el Presidente. Aún las cifras más altas son pequeñas, seguramente menores al número de funcionarios estatales que ingresaron como miembros de Alianza País y, además, no toda esa gente estaba a favor de Correa, sino de la Democracia (ver comunicado de una luchadora al final de este texto).

El rechazo a cualquier intento de la derecha de realizar un golpe de Estado no se discute, y en consecuencia la defensa de la democracia. Pero amplios sectores del pueblo demandan grandes cambios y el cumplimiento de la Carta Constitucional vigente. Es el gobierno el que deberá decidir con quién y a favor de quién gobierna.

Las lamentables muertes, el funesto enfrentamiento militar – policial, las heridas que quedan, confirman que en el Ecuador hay mucho por hacer para lograr el cambio orientado al Sumak Kawsay y el socialismo.

Quito, 2 de octubre de 2010.

jueves, octubre 07, 2010

A propósito de la revuelta de los uniformados



Por: Natalia Sierra
1. Un poco de memoria
Hace menos de un mes el gobierno de Alianza País mandó a la policía y al ejército a reprimir la protesta de los mineros artesanales en el sur del país, esté hecho se sumaba a la larga práctica represiva anti popular que el gobierno de la Revolución Ciudadana viene aplicando en el país, desde que tomó posesión en el 2007. Recordemos lo acontecido en Dayuma en diciembre del 2007 cuando la población fue brutalmente reprimida por la policía y el ejército en respuesta a sus legítimas demandas sociales; o la de Azuay y Loja en diciembre del 2008 y enero del 2009 donde los aparatos represivos del estado nuevamente se lanzaron contra la población campesina e indígena que se opone a la nefasta Ley Minera, la cual atenta contra su vida y la de todos los ecuatorianos; la represión de Mayo del 2010 en Quito y otras ciudades del país en contra de los indígenas, campesinos y ecologistas que rechazaban la Ley de Aguas, la misma que da paso a formas camufladas de privatización; la represión contra los maestros de la UNE en el 2009, en el 2010 contra los estudiantes universitarios que rechazan la Ley de Universidades; las amenazas contra cualquier protesta de los trabajadores públicos en contra de la Ley de Servidores Públicos.
Se puede observar con claridad que el gobierno de Alianza País mantiene una continuidad mejorada con la política represiva del Estado ecuatoriano. El ejército y sobre todo la policía siguen jugando su papel histórico, expresado en la Doctrina de Seguridad Nacional, que establecía como función principal, y casi exclusiva, de la institución policial latinoamericana, la represión en contra de la movilización social y popular y de la disidencia política de izquierda. En la Revolución Ciudadana no ha habido cambio alguno en la función policial, institución que ha mantenido su papel represivo en contra de la protesta social, en un contexto político donde además se la ha criminalizado con mucha más fuerza que en gobiernos anteriores. No olvidemos que varios dirigentes populares han sido acusados, y en algunos casos enjuiciados, por “terrorismo, sedición y sabotaje”, política ordenada desde el imperio norteamericano, que se inventó el discurso del terrorismo para justificar las brutales intervenciones militares a pueblos que se resistían a la expansión violenta del capital transnacional. Acordémonos cuando Bush salió con sus ejércitos invasores a masacrar pueblos en nombre de la defensa de la libertad y la democracia, en contra del “terrorismo”. La defensa de la democracia es el mejor argumento para imponer los intereses del capital sobre la vida humana y la naturaleza.

No hay que olvidar que en éste gobierno han sido seriamente atacadas y destruidas conquistas laborales, tanto de los empleados públicos como de los privados, dentro de la mejor versión neoliberal. Que han sido aprobadas leyes anti-populares que atentan, no solo contra el trabajador del campo y de la ciudad, sino contra la naturaleza: como la ley minera, la ley de soberanía alimentaria, la ley de universidades, la ley de servidores públicos, etc. Que este gobierno ha ofendido la dignidad de todos los ecuatorianos con su discurso profundamente racista, con el que ha intentado degradar nuestra matriz cultural andino-indígena. Que ha insultado y ridiculizado a los grupos ecologistas por defender la vida. Que ha traicionado la memoria de todas las generaciones de luchadores populares de la izquierda latinoamericana, usurpando un discurso que lo ha utilizado para encubrir su política antipopular. Que ha impuesto una política autoritaria propia de gobiernos de derecha. Que ha cerrado todos los canales de diálogo y de alianzas con los movimientos sociales organizados.
2. ¿Qué sucedió con la policía?.
Es bueno recordar de donde y por qué nace el aparto policial. Según lo plantea Michel Foucault, lo que la burguesía debía evitar a toda costa “… era la sedición, el pueblo armado, los obreros en la calle, y la calle al asalto del poder. Y la burguesía reconocía en la plebe no proletarizada, en los plebeyos que rechazaban el estatuto de proletarios o los que estaban excluidos de él, la punta de lanza de la insurrección popular.” (Foucault, 1979:59) En función de éste objetivo se trabajó en separar al pueblo proletarizado del pueblo no proletarizado con tres instrumentos: El ejército, la colonización y la prisión. Agregamos al ejército la policía, instituciones que recogían un importante número de campesinos que sobraban en el campo y que no se podían vincular al aparato industrial de la ciudad, los mismos que serán utilizados en contra de los trabajadores. De esta manera se mantuvo y se mantiene una oposición entre el ejército, la policía y los obreros, campesinos e indígenas, que en términos de personas empobrecidas, y no como instituciones, se traduce en una oposición del pueblo contra el pueblo. Esta oposición creada por el poder de la burguesía y administrada por su Estado liberal democrático burgués ha funcionado para mantener el orden social vigente, es decir la explotación del trabajador. Sin embargo, según dice el autor francés, esta oposición que por lo general funciona de manera rentable para la burguesía, en ocasiones se quiebra cuando los soldados o policías se niegan a actuar o disparar (Ibíd). A esta idea, y desde ella, se puede agregar que la estrategia de la burguesía queda sin efecto, al menos momentáneamente, cuando la tropa de la policía o del ejército, decide hacer un paro por demandas laborales, en su calidad de empleados públicos. Creo que esto ocurrió el jueves 30 de septiembre en el país.
Es importante señalar que la población empobrecida que no es cooptada por el ejército o la policía es “absorbida por la prisión y en torno a ella, entre los que van y salen de ella, la burguesía a constituido una barrera ideológica (en relación al crimen, al criminal, al robo, al hampa, a los degenerados, a la sub-humanidad) que en parte está ligada con el racismo.” (Ibíd) Está estrategia del poder divide al pueblo en los “buenos”: respetuosos de la Ley, de la moral, el orden y la democracia y en los “malos”: el pueblo marginal, peligroso inmoral que amenaza a toda la sociedad; de esta manera se consuma la estrategia de poder que fragmenta y divide la lucha popular.
El funcionamiento de los aparatos represivos del estado expresa de forma nítida la lógica de dominación del biopoder, son claras manifestaciones de la racionalidad totalitaria del mundo administrado. ¿Qué significa esto? Una forma de dominación política mediante la cual los seres humanos son regulados y sujetados de forma extrema a los mecanismos disciplinarios de control, de la cual resulta la destrucción de la conciencia del individuo, producto de la sobre dominación del superyó. Estamos hablando de la producción de autómatas que obedecen de forma ciega a la autoridad del Padre, llámese institución policial, gobierno o estado, en la figura caudillista del mando militar o civil. Esta práctica presente en toda la institución estatal y sobre todo de sus aparatos represivos tiene como su doble sombrío, el “padre obsceno”.
¿Qué sucede cuando la autoridad del Padre cae? ¿Qué pasa con esos individuos automatizados que por momentos quedan liberados de la ley a la que deben ciega obediencia, liberados de la voz del superyó que les ordena reprimir al pueblo dentro del marco de la “Ley“ para defender los intereses de los grupos de poder económico y político que les tutelan? ¿Qué pasa cuando la ley cae? Lo evidente, simplemente “enloquecen” y muestran el soporte obsceno de la autoridad legal, ese soporte que el pueblo a quien la policía reprime lo conoce de sobra.
El comportamiento agresivo de la policía es constitutivo de su función represora, los policías son formados o deformados para ejercer fácticamente la violencia del poder burgués. A lo largo de la historia republicana, el pueblo ecuatoriano y latinoamericano ha sufrido la violencia de los aparatos represivos del estado. La violencia de la policía ha sido usada para reprimir las protestas sociales, para reprimir todo aquello que pueda representar un peligro para los intereses de la reproducción de la sociedad capitalista. Cuantos dirigentes político-populares del país y del subcontinente, así como personas sencillas, han sido víctimas de persecución, maltrato, tortura y asesinato perpetrados por el aparato policial y militar. La violencia estatal de la policía ha sido asumida como normal, legal y legítima siempre y cuando se trate de defender el orden social vigente. En estos casos, la violencia de la policía está democrática e institucionalmente reconocida y aceptada por toda la sociedad “democrática”, que se vuelve cómplice del maltrato y la violencia a la que es sometida la población disidente.
La novedad de lo sucedido el jueves 30 de septiembre es que la agresividad policial se volteó y afectó a aquellos que la administran, las víctimas ahora fueron los representantes políticos del estado capitalista, los mismos que sostienen los aparatos represivos. Ahora si la violencia de la policía es desquiciada, absurda, irracional; todos los gobiernos democráticos del occidente capitalista se sorprenden, o hipócritamente fingen sorpresa, alzan la voz de protesta y uno se pregunta porqué no se sorprenden no levantan la voz de protesta cuando el aparato represivo de la policía violenta a los campesinos anti-mineros de todo el continente, o cuando son reprimidos los pueblos indígenas que defienden la vida frente a la destrucción de la naturaleza, etc.
Después de lo acontecido el jueves 30 surge la pregunta ¿qué va a hacer el estado burgués democrático con su “exceso obsceno”, es decir con su núcleo traumático e irracional en torno al cual se articula la razón democrática? Esta interrogante trae a la memoria figuras como las de Noriega, Sadam Husseim, Osama Bin Laden, los combatientes gringos de Vietnam o Irak, todos estos “excesos obscenos” creados por la política norteamericana que luego tuvieron que ser sacrificados para limpiar a la democracia de su “excremento”. Pero en el caso de los aparatos represivos la cosa es más complicada ¿Se sacrifica a más de treinta mil policías que componen la tropa? ¿Se depura la policía? ¿Sé cambia los mandos?, ¿Se suben los sueldos? ¿Sé hacen traslados? ¿Se declara estado de emergencia y los militares asumen el papel de la policía? ¿Se les retiran las armas? ¿Se busca un chivo expiatorio? Al buen estilo de la política burguesa se puede dividir a los policías entre los policías “buenos” obedientes, “democráticos”, leales al poder hegemónico y el grupo de policías “desadaptados”, como ya se dijo, que se insubordinaron en contra la majestad del poder.
Todo esto, y más, se puede hacer, y, de hecho, se está haciendo, pero nada garantiza que los graves conflictos internos que afectan a este aparato estatal y que son inherentes a su naturaleza desaparezcan. Nada evita que los aparatos represivos del estado siga siendo el exceso obsceno de la democracia.
No hay que pasar por alto que la formación y la vida de la policía está llena de “irregularidades” institucionalizadas que contemplan el maltrato, la humillación, la violencia. Zizek sostiene que: “ La vida marcial, por ejemplo, podría ser gobernada tanto por una colección de obscenas reglas no escritas y ritos (golpizas homoeróticas y humillaciones a compañeros más jóvenes) como por reglas oficiales. Esta violenta sexualidad no socava el orden en los cuarteles, su función es un directo soporte libidinal” (Zizek, 1999: 8.). De hecho hay que tomar en cuenta que la formación de la policía implica gozar el cumplimiento de la ley, en otras palabras gozar las prácticas de represión que se ejerce contra la población.
¿¿Cómo se devuelve la dignidad a los policías??.
3. Un espectáculo mediático
El gobierno, a través de la cadena nacional del día jueves 30 de septiembre, hizo correr la información, a nivel nacional e internacional, del supuesto golpe de estado que se llevaba a cabo en contra de su gobierno, orquestado por la derecha opositora del país en contubernio con fuerzas extranjeras. Ante esta afirmación uno tendría que hacerse las siguientes preguntas: ¿Cuál es el interés de dar un golpe de estado a un gobierno que no afecta los intereses de la mayoría de los grupos de poder económico del país, y menos aún de los intereses económicos del gran capital transnacional, sea de la bandera que sea. ¿Para qué se va a desestabilizar un “régimen democrático “que ha logrado pasar políticas antipopulares, igual o mejor que los gobiernos neoliberales que lo antecedieron?, ¿Cuál sería la razón de parar un proceso que gracias a la usurpación del discurso de la izquierda está intentando liquidar la utopía socialista? ¿Por qué terminar con un gobierno que está empeñado en destruir a las organizaciones sociales y populares del país y que ha cooptado a gran parte de la izquierda? No tiene sentido alguno. La mayor parte de los grupos de poder local y la burguesía internacional tienen mucho que agradecer a este gobierno, que lamentablemente ha logrado imponer una línea continuista del modelo económico neoliberal extractivista, con una política de corte autoritario, envuelto en un discurso de izquierda.
Esto sin embargo no quiere decir que no hayan aparecido en la revuelta policial intereses de pequeños grupo oligárquicos mafiosos que intentaron aprovechar la situación, pero de ninguna manera se puede hablar de un golpe de estado preparado por la derecha del país, la cual se encuentra trabajando dentro y con el gobierno actual. Lo que no es posible no mirar y reconocer es la astucia política de Alianza País para capitalizar un hecho eventual.
Repasemos los hechos
a. El día jueves la tropa de la policía amanece con la decisión de llevar adelante una huelga, en su condición de funcionarios estatales, en contra de la Ley de Servidores Públicos que va a ser impuesta por el Ministerio de la Ley; igual como sucedió con otras leyes antipopulares que se han venido aprobando con la complicidad de la Asamblea Legislativa de mayoría gobiernista. Hay que tomar en cuenta que una huelga de la policía no es lo mismo que una huelga de cualquier otro sector social, por la particularidad del trabajo que realizan su paralización trae muchas consecuencias en torno a la seguridad pública, y sobre todo en lo referente a la defensa de la propiedad, que es lo más sagrado para la democracia liberal. A esto se suma que son empleados que tienen bajo su custodia armamento, lo que hace que su protesta sea extremadamente peligrosa. Por último, no es común que el aparato represivo encargado de controlar la disidencia política de izquierda y la protesta social se ponga a protestar.
b. El presidente de la República decide ir a “poner en orden” a la tropa huelguista, cuando eso tenía que hacer el Ministerio del Interior con cualquiera de sus funcionarios, estableciendo una mesa de negociación como se hace en estos casos. No hemos visto al presidente salir cuando los indígenas protestan en contra de la Ley de aguas, o cuando los campesinos salen a las calles en contra de la explotación minería y su Ley, o cuando los maestros se movilizan en rechazo a la Ley de educación, o últimamente cuando los trabajadores públicos protestaban en contra de la misma Ley a la que se oponía la tropa de la policía. Quizás es que los otros sectores sociales no tienen la importancia de la policía, o quizás es que cuando el pueblo sale a protestar el gobierno manda a su aparato represivo policial a reprimirlos y así cree resolver los problemas que su política antipopular provoca. Pero cuando el aparato represivo paraliza ¿a quién se manda a reprimir? ¿Al otro aparato represivo, es decir a la Fuerzas Armadas?? Pero eso es gravísimo para la democracia y la institucionalidad, pues ésta se descubre en su reverso obsceno.
c. Con su acostumbrada prepotencia, el presidente va a enfrenta la revuelta policial sin entender la compleja subjetividad del policía, que ya explicamos en las líneas anteriores. La respuesta de los policías sublevados ante el desafío del “Padre” caído es absolutamente previsible. De hecho, es una suerte para todos que, ante el gesto de poner el pecho a las balas, no haya habido una que responda al despropósito presidencial. Y no es que alguien ciertamente haya querido asesinar al presidente, pero en medio del desajuste psicológico del momento podía ocurrir cualquier cosa. Después de la agresión policial al presidente, esté se refugia en el Hospital de la Policía donde es atendido de sus afectaciones médicas, allí recibe la visita de algunos de sus ministros, realiza una rueda de prensa, declara estado de excepción, permanece comunicado con sus más cercanos y sobre todo permanece en el lugar. Eso de ninguna manera son los signos de un secuestro, lo que si hubo es una retención del mandatario que se fue dando mientras el conflicto subía de tono, cosa que se pudo evitar a través de mecanismos de negociación.
d. Se declara el estado de excepción, se suspende la trasmisión de los canales privados (excepto la radio La Luna) y queda solamente la información del canal público, que comienza a “relatar” los hechos, que como ya lo dijo Walter Benjamín y Foucault, siempre son construidos por el discurso del poder según sus intereses, de ahí que quien tiene el poder sobre el discurso tiene el poder político. Se habla del golpe de estado y se moviliza a la población a defender la democracia y la institucionalidad, así como se pide el respaldo internacional para la misma causa. Todo esto sucedía sin que la “sagrada” institucionalidad democrática corra realmente ningún riesgo, tanto los grupos económico en ascenso con este gobierno, como las transnacionales que con el se benefician no van ha permitir que sus sistema político se vea afectado.
e. Tanto el canal público como radio La Luna que era la única radio que no había acatado el estado de excepción y la cadena nacional, comenzaron convocar a la población de Quito y del país a defender la democracia en el gobierno de Alianza país y a ir hacia el hospital de la Policía Nacional a rescatar al presidente. Si observamos la composición psicológica particular de los miembros de la Policía Nacional, producto del propio carácter de las instituciones represivas y en las circunstancias en las que se encontraban, se podía producir una tragedia humana de proporciones inimaginables, muchísimo mayor de la que ya se dio con la pérdida de las vidas humanas que hoy lamentamos. ¿A que mente se le ocurre convocar a la población a enfrentar a una tropa policial que se encuentra acorralada, sabiendo perfectamente que tenía acceso a armas de fuego?
f. Al final, después de la denuncia de golpe de estado que recorrió el planetario y después de la solidaridad incondicional de los democráticos gobiernos del continente incluido el norteamericanos con el apoyo de los gobiernos europeos, se “rescata” al presidente con la intervención de los grupos de élite de la policía y el ejército. La democracia revive en el país, el mundo liberal aplaude, y la política económica neoliberal con su leyes funcionales queda intacta, y el justo reclamo de los trabajadores públicos se invisibiliza como las otras protestas populares.
Aclaraciones necesarias
Cabe aclarar que de ninguna manera estamos frente a lo sucedido en el Chile de Allende, ni siquiera de lo aconteció con Chávez en el 2002, aquí no hubo intento de golpe de estado ni secuestro, aquí las cosas marchan como tienen que marchar en atención a los intereses económicos del capital mundial.
Si el gobierno de Alianza País fuera realmente un gobierno de izquierda que lucha por las demandas y los intereses de los sectores populares, la derecha nacional e internacional ya hubiese intentado hace rato defenestrarlo, y sería el pueblo organizado quien lo respaldaría porque estaría respaldando a su proyecto revolucionario en contra de la derecha capitalista. Hay que revisar que transformaciones reales ha llevado adelante este gobierno que atente contra las estructuras del poder económico del capital. Ninguna, todo lo contrario se ha fortalecido medidas económicas antipopulares que quieren esconderse detrás de una política populista de subsidios y de una política de desarticulación y desmovilización social.
Algo profundo salió el día de la revuelta, el Ecuador de abajo y de adentro, ese pueblo “malo” “inmoral” “deshonesto”, como lo llama la ideología burguesa, aprovechando la ausencia de la policía salió a saquear.
Queda en mi mente una solo imagen real, la de aquel niñito de siete años que corría con una pelota entre sus pequeñas manos que había “robado” de uno de los tantos almacenes que fueron saqueados, mientras todos mirábamos las imágenes del héroe de un golpe inexistente
Referencias
Foucault, Michel, La Microfísica del Poder, Ed. La Piqueta, Madrid, 1979. Slavoj Zizek, "Tu Puedes", Extraído de LRB, Vol.21 N. 6, 18 de marzo de 1999.

Carta de Lourdes Tipán al Presidente de la República



SEÑOR PRESIDENTE, RECONOZCA QUE HUBO MEDIOCRIDAD EN EL MANEJO DE UN INCIDENTE INTERNO DEL PAIS, Y NO BUSQUE CULPABLES A SUS ESTUPIDECES Y ERRORES

Señor Presidente, frente a la Cadena Nacional de la noche de ayer, aquí algunas aclaraciones:

1. Me ratifico en mi apoyo y respaldo frontal a las luchas sociales reivindicativas de todos los sectores sociales del país, particularmente con los servidores públicos del país, donde se incluye la institución policial.

2. Rechazo y jamás apoyaré un Golpe de Estado ni un secuestro. En este caso no hubo ni Golpe de Estado ni secuestro, porque los policías no pidieron asumir el poder político, sino tan solo, la revisión de dos artículos de la ley de servicio público, donde se respete su derecho de condecoración y su bono de ascenso. En que parte del mundo, a parte de Ecuador, se ha visto que un secuestrado esté rodeado de amigos, de escoltas de seguridad, emitiendo decretos, hablando con la prensa del mundo? ¡Qué raro este tipo de secuestro!

3. Los resultados bochornosos y vergonzosos para el Ecuador y el Mundo de los hechos del 30 de septiembre, es responsabilidad exclusiva de Usted Señor Presidente Correa, y no de la oposición legislativa, que lo que hemos hecho es opinar frente a un hecho porque somos sujetos políticos. O no tengo derecho a expresar mi libre pensamiento? Aunque usted para contrarrestar su error de actuación y pensando salir del apuro decidió dar un Golpe de Estado a la Libertad de Expresión, y el mundo conoció solo la versión Correa, y no la versión de los ecuatorianos.

4. Quién llevó a que esta movilización policial pacífica se vuelva incontrolable para el mismo gobierno, USTED SR. PRESIDENTE CORREA CON SU ACTUACIÓN PROVOCADORA E INCITADORA. USTED SE PUSO AL FRENTE COMO WAMBRA KARKA Y PIDIO QUE LA POLICIA LE MATE, Y COMO LA POLICIA ES FIEL A LA DISCIPLINA JERARQUICA CASI, CASI CUMPLIERON CON EL PEDIDO QUE USTED DE FORMA IRRESPONSABLE LO PIDIO. Acto que lo rechazo porque esto no era deseable para nadie por mas opositor al régimen que seamos. Su actuación fue provocadora porque si no estaba mal de salud, de seguro solo nos falto ver a un Rafael Correa también tirando bombas y piedras tras los policías.

5. Usted Sr. Presidente se ha vuelto muy mañoso para calificar a la lucha social como le da la gana, para muestra basta un botón:
ü Salen los indígenas a las calles y son enjuiciados por sabotaje y terrorismo.
ü Salen los policías a reclamar sus derechos, lo califica como Golpe de Estado.
ü Se va con sus propios pies hacerse atender de la inflamación de la rodilla en el Hospital Policial y se autocalifica que está secuestrado.
ü La gente le fue a sacar del hospital y dice No quiero que me rescaten.
ü Usted mismo en el Regimiento Quito, le reta a los policías que le maten y ahora dice que le quisieron asesinar ¡Dios guarde si los policías le tomaban en serio para otra vez no hará ese chiste! Es como que se fuera a la Cocha y dice ortíguenme.

6. Qué bajeza Sr. Presidente que en 3 años de gobierno Usted no haya aprendido a controlar sus emociones. Pensó que estaba en una sabatina y quería que le reciban con aplausos, pero como los policías en vez de aplaudir se revelaron, Usted, producto de su propia personalidad pierde el control, enciende la bronca y ahora de manera cínica busca culpables en las figuras visibles de la oposición, y dice que la culpable es la Lourdes Tibán. Por suerte la CONAIE se pronunció a favor de la “Democracia” porque sino también estuviera en la lista cínica de los conspiradores (ojala no se confunda apoyo a la democracia con apoyo a Correa). 

7. Yo qué culpa tengo, que su equipo de gobierno como son los Ministros de Seguridad Interna, de Gobierno, de Defensa, de Política, NO hayan estado en la capacidad de manejar un pinche incidente doméstico, y pongan al Presidente al frente para que ahí se desahogue. Claro ellos como Ministros fácil funcionan en casos como de Marlon Santi, Delfín Tenesaca, Carlos Pérez, Guadalupe LLori, Bosco Wisuma, Marcelo Rivera, Dirigentes de la Cocha, etc., pero resulta que frente a la tropa policial NO sabían qué hacer ¡qué vergüenza!.

8. A la irresponsabilidad suya Sr. Presidente se suma la imprudente actuación de su Canciller Patiño. Él y la Ministra Solís, deben compartir con Usted la responsabilidad directa de los muertos en el “rescate”. Públicamente los dos alarmaron al país y llamaron a la ciudadanía a dirigirse al Hospital para RESCATAR al Presidente. Quién debía rescatar ¿la ciudadanía o las fuerzas armadas?. Pónganse de acuerdo y no hagan que se maten o se mueran en esta disputa por el rescate gente inocente. Sobre esto nada dijo su cadena nacional.

9. Sr. Presidente Correa, yo creo que usted necesita ya una ayuda médica psicológica o una limpiadita o purificación como la de la Cocha. Pues, se ha acostumbrado a gobernar desde su condición de víctima – del pobrecito. Qué terrible imagen deja a nivel internacional por su falsa alarma de Golpe de Estado, en Argentina dicen que no sabemos distinguir que es Golpe de Estado y que es un MOTIN; en Cuba dice que los errores en los hechos del 30 de septiembre deja un Ecuador DESQUEBRAJADO, y peor, Lula Da Silva en Brasil dice que lo que pasa en Ecuador es una BURRADA. Es decir, nadie de los serios cree que en Ecuador hubo intento de Golpe de Estado, a excepción de Hugo Chávez.

10. Sr. Presidente, conociendo como le conocemos, estoy segura que los castigados serán los pequeños (los policías), mientras que usted es un SANTO, y como legisladora EXIJO LA CONFORMACION DE UN EQUIPO DE INVESTGACION DEL MAS ALTO NIVEL CON EXPERTOS INTERNACIONALES IMPARCIAL que determine el grado de su responsabilidad y las respectivas sanciones a la gente de su gobierno, incluido a los que dieron el golpe de Estado a la Libertad de Expresión. 

Finalmente, para que se repase un poquito y se refiera a algunos términos con propiedad, ahí le alcanzo dos pequeños conceptos:

Secuestro es apoderar de una persona utilizando la violencia, seducción, amenaza o engaño, sea para venderla o poner contra su voluntad al servicio de otro, para obligar a pagar rescate.. Quién le sedujo o le engaño para que entre al hospital? ¿a quién iban a vender o mejor quien “hubiera querido comprarle a Usted”?

Golpe de Estado: es la toma del poder político de un modo repentino y violento, por parte de un grupo de poder. La tropa solo pedía que se respete sus derechos adquiridos mas nunca intentaron tomar el poder político. Además, qué poder iba tener la tropa si el Alto Mando ratificó reiteradamente el respaldo a su gobierno?

Casi me olvido, y que paso pues Presidente con la muerte cruzada que esa misma mañana del día jueves iba decretar , o ya se olvido, o era solo para asustar a sus Asambleístas y le obedezcan en los vetos. No olvidará de este tema, que yo miedo no tengo. Además se podría pensar que todo lo que pasó el 30 de septiembre fue orquestado por usted para ver que tal estaba su popularidad y según eso mandar la muerte cruzada

miércoles, octubre 06, 2010

LA LUCHA POPULAR NO ES GOLPISMO






De Presidente a provocador

Opinion Luis Guillermo Restrepo

Diario El Pais, Colombia

Un minuto antes de llegar al cuartel de la Policía en Quito, era el Presidente indiscutido de Ecuador. Diez minutos después, en la ventana del segundo piso, era un provocador que desató la peor de las reacciones. Y doce horas después, el populista que desde el palacio de Carondelet cobraba una victoria pírrica, sin reparar en el daño que le había causado a su país.

Lo que hizo Rafael Correa el pasado jueves es una muestra de cómo alguien puede producir tragedias. Desesperado por las dificultades que enfrenta por su forma intolerante y agresiva de responder a quien no está de acuerdo con él, se metió en el cuartel a reprimir el descontento. Pasó por alto las jerarquías que en todas partes del mundo existen para manejar los cuerpos armados y se enfrentó a un puñado de descontentos por algunos cambios en su remuneración.

Así, lo que pudo resolverse con paciencia terminó en una conflagración, gracias a la intervención directa del Presidente de la República, que pasó por encima de sus ministros, de los generales y oficiales de la Policía o de los inspectores de trabajo. Nada que no tuviera solución se convirtió en razón de ser de una descomunal reyerta que puso en vilo a los ecuatorianos. Y la razón es una: el afán de Correa por mostrarse como el más poderoso, como el más ‘verraco’, como el único. Como el supermán que enfrenta a presidentes y policías con la misma furia.

En Ecuador no hubo un intento de golpe de Estado porque no había razón ni capacidad para darlo. Lo que pasó fue que los policías respondieron a la provocación de un presidente que para convencer se arrancó la corbata y les gritaba “mátenme”, como si fuera un argumento que puede usar un funcionario de tal investidura. A un hombre que se les igualó para ofenderlos, como si eso fuera su prerrogativa. Después, el lanzamiento de una bomba de gases lacrimógenos por alguno de esos policías enardecidos por el desafío desató un conflicto irracional, una insurrección que nunca debió producirse si el presidente Correa respetara su cargo.

Pero que nunca puso en peligro la vida del Mandatario, porque nadie quiso matarlo. Y nunca desafió su puesto, porque los que quisieron aprovechar la insubordinación fueron muy pocos y muy tontos. Fue la reacción que desencadenó un Correa energúmeno, desencajado y dispuesto a llegar al último extremo con tal de mostrarse como héroe. Un Correa al que a veces le queda grande la Presidencia, como cuando los policías le pedían diálogo y él gritaba que lo acosaban desde el techo de la habitación y que del hospital salía como presidente o muerto.

Horas después, la balacera que se desencadenó para su ‘rescate’ de un hospital culminó con destrucción, muertos y heridos, en un acto melodramático y terrible, transmitido en vivo y en directo. Y en una manifestación desde el palacio presidencial, renació el provocador que lapida con sus gritos y su gesto desencajado a quienes se le oponen, que dispara su megalomanía a niveles asombrosos y aprovechan su cargo para radicalizar a su pueblo.

Así terminó el jueves en Quito. Pero los problemas no terminarán para los ecuatorianos y su democracia hasta que Correa no entienda que una cosa es ser Presidente y otra muy distinta un populista furibundo capaz de aplastar al que se le oponga, como cualquier matón de barrio.

domingo, octubre 03, 2010

En Ecuador no hay golpe de Estado, hay rebelión popular

El Ecuador enfrenta, en este momento, una verdadera guerra informativa a nivel oficial, que pretende mostrar a este proceso de movilizaciones populares como si se tratara de un golpe de Estado de las fuerzas de la derecha contra un supuesto gobierno de izquierda. Todo el aparataje mediático del gobierno, que incluye cuatro canales de televisión, dos de ellos en señal abierta y de cobertura nacional; tres periódicos que circulan en todo el Ecuador, y una red de radios en todo el país, hablan de que la vida del presidente Rafael Correa corre serio peligro y llaman a la gente a concentrarse en el Palacio de Gobierno para defender al régimen.

Al momento las calles de Quito y de varias ciudades del país se encuentran llenas de expresiones de lucha de maestros, estudiantes, trabajadores del sector público y privado, además de los miembros de tropa de la Policía y las Fuerzas Armadas, que desde tempranas horas se tomaron los cuarteles para exigir del gobierno la derogatoria del veto al proyecto de Ley del Servicio Público, que les elimina beneficios como condecoraciones y bonificaciones por años de servicio.

En provincias como Cotopaxi y Chimborazo organizaciones como la Unión Nacional de Educadores, Unión General de Trabajadores del Ecuador y la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador se tomaron las gobernaciones locales, exigiendo que se derogue el veto al proyecto de Ley Orgánica de Educación Superior, y a la Ley del Servicio Público, que afectan principios y derechos como la autonomía universitaria y el cogobierno, y promueve la remoción de miles de trabajadores del sector público.

Las organizaciones populares y la izquierda han manifestado su deseo de que la versión oficial no sea tomada como la única y verdadera en el contexto internacional, y que se recoja estos acontecimientos como el resultado de todo un proceso de descontento popular con medidas que han evidenciado el viraje hacia la derecha de un gobierno que en sus inicios se planteó como democrático, patriótico y progresista, y que llegó al poder gracias al apoyo de las organizaciones populares que tradicionalmente han luchado por el cambio, como el Frente Popular y la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador.

“GOBIERNO PROVOCÓ EL CAOS CON LEYES NEOLIBERALES”

El sociólogo Fausto Giraldo, Presidente del Frente Popular de Imbabura manifestó que es el mismo gobierno de Rafael Correa quien ha provocado el caos en el Ecuador con la aprobación de las Leyes neoliberales que atentan contra los derechos generales de los trabajadores, estudiantes, maestros, campesinos en el que se incluyen militares y policías.

Giraldo dijo que no se puede responsabilizar a la Asamblea Nacional porque ese organismo dejó de existir cuando los Asambleístas de País se convirtieron en levanta manos o simples tramitadores de leyes “por el ministerio de la ley”, es el presidente Correa quien impuso la Ley de Servicio Público que atenta a la estabilidad, remuneraciones y jubilación digna de los trabajadores, policía y militares, al viejo estilo de la política neoliberal implementada por el viejo poder político y de derecha en el Ecuador.

Fausto Giraldo dijo que Leyes como el Código Territorial, Educación Superior, Educación General, Minera, Aguas, Hidrocarburos, etc. Que han sido promovidas por el gobierno contienen la violación a la Constitución Política del Estado, a las garantías y derechos y sobre todo al principio tan “cacareado del buen vivir”.

Dijo Giraldo que la muerte cruzada es una decisión que la debe adoptar el gobierno como una sanción ejemplarizadora al propio régimen para que aprenda a comprender que no se puede hacer las cosas con la imposición y el violentamiento de los derechos, esta muerte cruzada debe también sancionar a la derecha del país que pulula por recuperar el poder político del Estado, es el pueblo quien debe tomar conciencia de la necesidad de involucrarse de mejor manera en los cambios profundos que requiere el Ecuador para beneficio y vida de los ecuatorianos.

Finalizó señalando que la próxima semana se convocará a una reunión con las principales organizaciones sociales con el fin de analizar la situación política y social del país y definir acciones concretas.

FEUE SE SOLIDARIZA CON LA ACCIÓN DE LA POLICÍA NACIONAL Y EL EJERCITO

FEUE SE SOLIDARIZA CON LA ACCIÓN DE LA POLICÍA NACIONAL Y EL EJERCITO YA QUE ESTAS MEDIDAS QUE ADOPTA EL GOBIERNO DE CORREA SON LE REFLEJO DEL AUTORRITARISMO Y PREPOTENCIA QUE AFECTAN A TODO EL PAÍS.

FEUE LLAMA A COMENZAR JORNADAS DE MOVILIZACIÓN A NIVEL NACIONAL POR LAS MEDIDAS ANTI POPULARES ADOPTADAS POR EL GOBIERNO DE CORREA, EXIGIR LA LIBERTAD DEL PRESO POLÍTICO MARCELO RIVERA PRESIDENTE NACIONAL DE FEUE



Como es de conocimiento publico en horas de la mañana la policía nacional y un grupo de militares han rechazado el veto presidencial y han salido a protestar por estas medidas antipopulares que adoptado el gobierno de Correa, la Federación de estudiantes Universitarios del Ecuador FEUE- Nacional nos solidarizamos con estas instituciones, y lo que hoy pasa en las instituciones del orden es el resultado del descontento que tiene el pueblo por las medidas antipopulares y neoliberales retrasadas y derechistas del gobierno de la robolución ciudadana.

Esta inconformidad se vio venir desde todos los puntos de vista ya que leyes retrasadas y derechistas que incluyen los vetos que no fueron consensuados con los actores fundamentales como es el caso de la LOES, La ley de servicio publico, Ley de aguas, entre otras leyes y hoy, Fernando Cornero en vez de enfrentar los problemas que deja su mala administración como presidente de la Asamblea Nacional sale como un cobarde de viaje a España, la pregunta es ¿Por qué Cordero huye, y no afronta la problemática que construyo? Estas leyes y vetos que afectan al pueblo se las da al más puro estilo fascista, Hoy hacemos el llamado desde la FEUE directiva nacional a que salgamos a rechazar las medidas antipopulares y retrasadas del gobierno de Correa y a demostrarle que el pueblo ecuatoriano esta inconforme, no nos cause novedad que ya en la tarde existan mas “TERRORISTAS” por el hecho de reclamar los derechos que como ecuatorianos tenemos.

En estas movilizaciones que las filiales saldremos a rechazar el autoritarismo y la prepotencia de Correa también exigiremos la inmediata libertad del compañero Marcelo Rivera, ya que hoy los jóvenes queremos construir una patria nueva.

SALA DE PRENSA FEUE

sábado, septiembre 25, 2010

En el mundo, abierta y calumniosa campaña contra las FARC, ETA y contra todo movimiento armado

 

Nunca he sido guerrillero porque he sido un convencido de las luchas en las calles, fábricas y sindicatos; sin embargo apoyo todas las formas de lucha de los trabajadores.
Pedro Echeverria
1. Los movimientos armados en todos los países son la viva nuestra de que no hay condiciones para dialogar con los gobiernos, y que cuantas veces ha habido “diálogo” el gobierno ha impuesto sus intereses y jamás se han resuelto por esta vía los problemas a favor de los trabajadores. Hay mil y un ejemplos al respecto y ninguno que pruebe que el diálogo ha beneficiado a los oprimidos. En 1968 el grito del movimiento estudiantil en México fue “Diálogo público” y les dieron asesinato público. Los electricistas llevan casi un año limosneando diálogo y siguen 44 mil obreros en la calle; los mineros llevan cinco años pidiendo diálogo y han recibido a cambio represión brutal; el EPR –también cayó en la trampa del diálogo- y los tienen arrinconados esperando. El diálogo es sometimiento, por lo menos es lo que hacen los de la clase política que les encanta. ¿Qué hace hoy ETA si no defender una tregua y un diálogo sin que les hagan caso?

2. Los funestos (para no decir hijos de puta) medios de información de México y del mundo –desde que existen, siempre al servicio de sus dueños empresarios- han sido enemigos jurados de las luchas del pueblo. Basta con revisar en esos medios oficiales y comerciales, gubernamentales y empresariales, el papel que han jugado durante las luchas de independencia y revolucionarias de los pueblos. En México los medios asesinaron, junto al gobierno español, a Hidalgo, Morelos, Mina y a cientos de líderes de la independencia nacional. Esos mismos medios defendieron al dictador Porfirio Díaz desprestigiando al jefe revolucionario Madero y más tarde defendieron al Carrancismo y calumniando a Zapata, Villa y otros revolucionarios acusándolos de guerrilleros, bandoleros y robavacas. La misma campaña calumniosa ha desatado en México contra las FARC colombianas y la ETA del pueblo vasco.

3. Por lo menos desde los años sesenta, después del maravilloso triunfo de la revolución cubana en 1959, los EEUU y todos sus gobiernos títeres intensificaron en el mundo una multimillonaria batalla contra todos los movimientos de oposición en lucha, condenados por “comunistas e izquierdistas”. Estos funestos gobiernos en vez de resolver los problemas de miseria y hambre, en lugar de encarcelar a todos aquellos empresarios y políticos enriquecidos mediante la explotación y opresión se han dedicado a contratar a policías y militares para hacer más grandes a los aparatos de represión. ¿Cuándo el pueblo abrirá los ojos, empezará a distinguir entre las personas que los explotan hasta hacerlos miserables y las personas que arriesgan sus vidas, muchas veces las entregan, luchando por la justicia y la igualdad? Es realmente difícil para los trabajadores darse cuenta de esa realidad porque la propaganda de los medios idiotiza a la gente.

4. ¿Que por qué no entregan sus armas las FARC, la ETA, el EZLN, el EPR? Simple respuesta: porque sería un error garrafal, un absoluto suicidio, así como el final de las luchas del pueblo. En los países europeos, en EEUU, en Canadá, no hay guerrillas porque son países con niveles de vida no tan miserables, con salarios no tan de hambre y por tanto existe menos desesperación entre el pueblo; pero de pronto surgen poderosas huelgas y grandes manifestaciones en esos países que llegan a la confrontación para obligar a los gobiernos a atender los problemas. Una guerrilla armada, aunque no actúe como el EZLN, está presente y representa una posibilidad de rebelión ante un gobierno opresor; una guerrilla desarmada –como la de El Salvador, puede incluso llegar al gobierno pero seguirá estando al servicio de los EEUU y de los explotadores de su país. Desafortunadamente esa ha sido una innegable realidad.

5. Lo que me extraña es que los guerrilleros de las FARC, después de 45 años de luchar por el pueblo, no tengan armas para bajar helicópteros y aviones del gobierno, ni tampoco armas para bombardear palacios, jefaturas del ejército y casas presidenciales. Porque ya basta que los gobiernos bombardeen campamentos y asesinen a luchadores sociales del pueblo y éstos sólo se pasen los años escondiéndose. ¿Cuánto tiempo van a soportar en el gobierno al mílico presidente Santos, después que él mismo dirigió el bombardeo del campamento en los límites de Ecuador hace algunos años? Deseo, espero, que las FARC no estén a la defensiva como todo el movimiento de izquierda mundial; en Colombia estaría peor el asunto porque los EEUU poseen bases militares en ese país que han puesto al servicio de sus gobiernos. ¿Puede aconsejársele a las FARC y a la ETA que se desarmen cuando objetivamente los están asesinando?

6. Nunca he sido guerrillero porque he sido un convencido de las luchas en las calles, fábricas y sindicatos; sin embargo apoyo todas las formas de lucha de los trabajadores por un país justo e igualitario coincidiendo en esto con las FARC, ETA, EZLN, EPR, etcétera. ¿Cómo coincidir con algún gobierno impuesto por la clase explotadora y opresora? ¿Cómo esperanzarse de un diálogo que siempre ha servido para envolver y engañar a los que no tienen poder? Nunca debe olvidarse que en el sistema capitalista todo se resuelva con la fuerza porque las leyes y constituciones han valido siempre un carajo. Las leyes se interpretan de acuerdo a los intereses de quienes poseen la fuerza, de quienes cuentan con el dinero, el ejército, la policía y las cárceles. El pueblo debe tener siempre una fuerza organizada para que le hagan caso, de lo contrario al gobierno le vale un comino y seguirá robando y enriqueciéndose a costa del pueblo.

7. Los trabajadores del mundo deben sacudirse de la intensa propaganda mentirosa e ideológica de los medios de información, en especial de la TV y la radio. No deben olvidar que todas las noticias que ven y escuchan están tergiversadas, cambiadas, “editadas” –como dicen- para beneficiar a los empresarios y gobierno. Todos los movimientos guerrilleros, las movilizaciones de masas, las huelgas y protestas surgen porque la gente al fin empieza a abrir los ojos y a protestar. Apoyemos todos los movimientos de trabajadores, obreros, campesinos e indígenas, pero también otros tipos o formas de lucha que buscan liberar a los pueblos de la opresión. ¿Por qué los gobiernos y los empresarios poseen toda la liberta y los apoyos para seguir sometiendo al pueblo y éste es condenado y perseguido cuando busca defenderse? Basta ya que nos sigan viendo la cara de tontos, por eso yo apoyo a las FARC, a ETA y toda lucha social.



http://pedroecheverriav.wordpress.com